Hoy los dos libros van de ciencia.
El primero es el archiconocido ensayo del biólogo evolucionista Richard Dawkins, "El gen egoísta". Con 30 años a sus espaldas, mantiene bien el tipo y la edición revisada ofrece nueva munición contra el creacionismo resurgido en forma de "diseño inteligente".
Dawkins da una visión de la evolución desde el punto de vista de los genes, en contraposición a los organismos y las poblaciones. Aunque esta teoría particular no es unánime entre los biólogos, sí consigue explicar algunos ejemplos evolutivos difícilmente justificables con otras teorías. En tiempos recientes han surgido versiones más elaboradas de la selección grupal que pueden explicar estos casos, pero aplicando el principio de Occam, la teoría defendida por Dawkins sigue siendo una opción probablemente más válida.
Una de las críticas que se hacen al libro es que apoya un "determinismo genético", es decir que somos esclavos de nuestros genes y, por tanto, son naturales el egoísmo y la maldad humana. El propio Dawkins se defiende en esta edición argumentando que aunque efectivamente los genes influyen en nosotros, lo hacen en una medida pequeña y seguimos siendo responsables de nuestras decisiones.
Otro asunto interesante que aborda es el de los memes, que podrían definirse como la versión cultural de los genes: la unidad de transmisión de información cultural. Aunque también cuenta con sus detractores (que argumentan la poca fiabilidad en la transmisión de la información), no deja de ser una idea digna de considerar.
En conclusión, se trata de un libro recomendable para todos aquellos que quieran acercarse a la biología evolutiva. Como buen libro divulgativo no se mete en muchos tecnicismos, pero puede ser un un punto de partida para otras lecturas, ya sean en la misma línea o en la de otras teorías evolutivas.
El segundo libro también va de ciencia, o más bien de un científico. Se trata de la biografía que escribió Laura Fermi sobre su marido Enrico.
Que nadie espere encontrar demasiados detalles sobre el trabajo de Fermi en este libro. Se trata de una visión de su vida personal desde que conoció a su esposa en la Italia de los felices años 20 hasta la posguerra. Por el camino están su boda, los primeros experimentos con neutrones en Roma, el premio Nobel, la emigración a EE.UU. huyendo del fascismo (su esposa era de ascendencia judía) y el trabajo para el proyecto Manhattan en Los Álamos.
Es un libro delicioso y lleno de anécdotas, como las relacionadas con los precarios experimentos en Italia, o la medalla del premio Nobel que Bohr disolvió con ácido nítrico en su instituto de Copenhague, antes de tener que salir con ciertas prisas hacia Inglaterra y luego Estados Unidos huyendo de los nazis (los nazis no se dieron cuenta del truco, y después de la guerra la Academia sueca reacuñó la medalla con el mismo oro)
En definitiva, una lectura imprescindible para los aficionados a la Historia de la ciencia. Es bastante cortito, aunque tiene en su contra que es difícil de encontrar en España (yo acabé pidiéndolo a Estados Unidos)
lunes 23 de febrero de 2009
[Libros] "The Selfish Gene", de Richard Dawkins y "Atoms in the Family", de Laura Fermi
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jueves 5 de febrero de 2009
Suecia vuelve a la nuclear
Ya es oficial: se ha abolido la ley sueca que prohibía la construcción de nuevas centrales nucleares. A esto se añade que en 2007 también se derogó la ley que obligaba al cierre de todas las plantas en 2010. Ahora mismo el objetivo es operar sus centrales actuales hasta 60 años, construyendo otras nuevas para sustituirlas.
Con esto se unen a sus vecinos finlandeses, que parecen dispuestos a seguir apostando por la nuclear pese a los retrasos que está sufriendo Olkiluoto 3 (bastante lógicos teniendo en cuenta que es el primer EPR). Hoy mismo Fortum ha presentado la solicitud para que el gobierno dé luz verde a la construcción de una tercera unidad en Loviisa.
Con el anuncio de hoy, sólo quedan tres países en todo el mundo con intención de abandonar la energía nuclear. En Alemania se espera que sea un tema de intenso debate para las próximas elecciones de septiembre. En Bélgica el abandono se introdujo en 2003 por presiones de los verdes en la coalición de gobierno, pero muchos esperan que se dé marcha atrás. El tercero... pues nosotros, los de siempre.
Con los países más ecologistas del mundo tomando estas decisiones, va siendo hora de que España se plantee en serio su futuro energético. Las renovables tienen sus límites (no mucho más allá del 30-40% del mix, y encima necesitando respaldo). Para todo lo demás... gas natural (caro y poco fiable), carbón (CO2 por un tubo, lo del secuestro está a décadas) y nuclear. Es hora de elegir.
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domingo 1 de febrero de 2009
[Libros] "La princesa de hielo", de Camilla Läckberg, y "Un mundo sin fin", de Ken Follet
Retomo las reseñas de libros este año con la esperanza de ponerme al día de una vez por todas...
Empiezo por una novela negra de la escritoria sueca Camilla Läckberg. La acción se desarrolla en Fjällbacka, un pueblecito turístico que precisamente es el lugar de nacimiento de la autora.
La trama empieza con el regreso a su pueblo natal de la protagonista, Erica, tras heredar la casa paterna. Allí se entera del suicidio de una amiga de la infancia con la que había perdido el contacto hace mucho tiempo. Sin embargo, al intentar averiguar algo más sobre las circunstancias, va descubriendo pistas que hacen sospechar más bien un asesinato. Patrick, un policía del pueblo a quien también conoció de pequeña, la ayudará en sus pesquisas.
El libro engancha y mantiene bien el suspense hasta el final. Eso sí, en ocasiones me dieron ganas de que el inspector Wallander hiciera una aparición estelar resolviendo el caso, pero creo que Henning Mankell hubiera protestado. Evidentemente el ambiente de pequeño pueblo sueco es parecido al de las novelas de Wallander, pero esta tiene un tono bastante más romanticón (espero que no se me eche encima el Ministerio de Igualdad, pero se nota que está escrita por una mujer). En ese sentido Kurt Wallander me resulta un personaje bastante más atractivo, por su cierto carácter de "antihéroe" y los finales agridulces de las novelas que protagoniza.
En cualquier caso, es una lectura entretenida y con posibilidad de continuidad, pues hay más novelas de la serie (aunque creo que las siguientes todavía no están publicadas en español)
El segundo libro de hoy es la continuación de "Los Pilares de la Tierra", el superventas de Ken Follet. Esta vez la acción se sitúa 200 años después de la primera novela, en la misma ciudad que vimos nacer entonces: Kingsbridge.
Los descendientes de aquellos primeros protagonistas reproducen las mismas luchas de poder, amores y odios que vivieron sus antepasados. Ahora la catedral ya está construida, pero el mercado de lana está en declive, y tanto la catedral como el puente que da acceso a la ciudad empiezan a sufrir peligrosos achaques... Por si fuera poco la peste negra también hará aparición y terminará de trastocar la vida de la ciudad y de toda Europa.
No tiene el mismo encanto que la primera entrega, y a veces resulta un poco "cansino" por tanta adversidad que les cae a los protagonistas. Pese a todo se lee con gusto y no aburre. Eso sí, en caso de leerlo en papel, conviene tener los brazos en forma (pesa alrededor de kilo y medio...)
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jueves 25 de diciembre de 2008
Si es que me provocan...
Este año, en su regalillo de Navidad (lo gordo lo dejamos para Reyes) Papá Noel se ha puesto "renovable". Se ve que todavía es políticamente incorrecto vender una nuclear de juguete en las tiendas de chinos ;-)
El molinillo se mueve gracias a la célula solar que tiene al pie, aunque le tiene que dar la luz de forma directa. Está bastante conseguido, salvo porque la torre es un poco gorda y las palas giran demasiado rápido. La góndola también es rechoncha, lo que tiene cierto pase porque algunos aerogeneradores multipolares son así (aunque el buje es en esos casos del mismo diámetro que la góndola, por cuestiones aerodinámicas)
En fin, dejando aparte las críticas al diseño (que, repito, no está mal...), el regalo me provoca para enlazar un artículo del WSJ que tenía guardado hace tiempo: Wind Fuels Gas. Viene a contar que el crecimiento eólico en España y Alemania ha ido de la mano del aumento del consumo de gas en los ciclos combinados, necesario respaldo a la intermitencia del viento (casi siempre en modo turbina, no CCTG, que es más eficiente). El corolario es que la eólica no está ayudando a aumentar la independencia energética, sino todo lo contrario.
Pero bueno, hoy no me enrollo con el "speech", que es Navidad. Felices Fiestas para los escasos pero selectos lectores del blog.
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viernes 28 de noviembre de 2008
Feynman sobre las "ciencias" sociales
Un fragmento cortito de una entrevista a Feynman en el que "da caña" a las ciencias sociales, acusándolas directamente de ser "pseudociencias". Critica a los que se califican como "expertos" sin seguir siquiera el método científico.
Algo que viene muy a cuento en estos tiempos revueltos que vivimos, en los que somos testigos (y "paganos") de supuestas recetas contra una crisis sistémica, carentes de base científica, que no son más que ideologías disfrazadas. Seguimos sin analizar los problemas fundamentales del modelo económico (básicamente su dependencia del crecimiento continuo en un mundo finito), y se hacen predicciones que tienen mucho de "wishful thinking" por no decir directamente "engaño". Ya lo decía J.K. Galbraith (comentamos un libro suyo hace poco): "The only purpose of economic forecasting is to make astrology look respectable". Si eso lo dice un economista, pues apaga y vámonos...
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lunes 24 de noviembre de 2008
Una nuclear en el desierto
A principios del pasado verano, quizá aprovechando que el calor empezaba a apretar, nuestro "verde" presidente del Gobierno rehusó la posibilidad de contruir nuevas centrales nucleares en España aduciendo que "no tenemos agua suficiente" para enfriarlas.
Es recomendable una lectura completa de la noticia pese a su antigüedad porque, aparte del tema que nos ocupa, tampoco tienen desperdicio las declaraciones sobre la fortaleza bancaria española, la necesidad de estrechar vínculos energéticos con Rusia y la foto con los panelillos solares al fondo. La perspectiva desde la situación actual (morosidad y ampliaciones de capital a la desesperada / culebrón Sacyr-Repsol-Gazprom-Lukoil / reventón de la burbuja fotovoltaica) resulta esclarecedora. Por lo menos en lo de Obama acertó, hay que reconocérselo, aunque no hacía falta ser un lince.
Volviendo al tema inicial, la estupefacción inicial dio paso al cabreo, y a una reflexión sobre el desastroso funcionamiento de un sistema político que permite llegar a presidente a alguien que parece ignorar el Segundo Principio de la Termodinámica. Ya decía Sagan que a este paso no podíamos acabar bien.
Alguien debería dedicarle al inquilino monclovita "dos tardes" para hacerle entender que cualquier central que funcione siguiendo un ciclo termodinámico necesita un foco frío. Da igual que sea nuclear, carbón, carbón "limpio" (otro día hablaremos de ese logrado engaño del marketing carbonófilo), ciclo combinado, biomasa, geotérmica, solar termoeléctrica o ¡ay! el mirlo blanco de la fusión. La cantidad de calor que se debe evacuar a ese foco frío varía según el rendimiento del ciclo, pero en general oscila entre una y dos veces la energía eléctrica generada.
Uno desearía tener una gran cantidad de agua fresca disponible, porque cuanto más fría esté mejor rendimiento se consigue y más energía se produce. Por esto, siempre que es posible, las centrales térmicas (repito, de cualquier tipo) se sitúan a la orilla del mar, grandes lagos, embalses o ríos caudalosos.
Desgraciadamente la Naturaleza no siempre es generosa. Si a eso le sumamos la manía humana de montar chiringuitos invivibles como Madrid a 300 km de la costa más cercana, y con un río que parece fluir en un sentido aleatorio cada día que pasa, nos vemos en la necesidad de aguzar el ingenio. En nuestra ayuda vienen esas famosas estructuras, las torres de refrigeración, que siempre salen en la tele como las malas de la película cuando en realidad sólo emiten vapor de agua. Gracias a esas torres se puede refrigerar el condensador de la central en circuito semi-cerrado, reponiendo sólo el agua que se evapora, que no llega al 5% del caudal que se hace circular por el condensador.
Como ejemplo podemos poner la central de Trillo, que cuenta con dos torres que le permiten funcionar junto a un tramo de la cuenca alta del Tajo que no brilla por su caudal precisamente, y mucho menos en verano.
Trillo con sus dos torres y el Tajo a su paso cerca de la central.
Pues bien, hay sitios que lo tienen más complicado todavía, y a pesar de todo se las arreglan. Un ejemplo paradigmático es la central de Palo Verde, ubicada en ese vergel que nos viene a la mente cuando hablamos de Arizona. Estos señores han montado no una ni dos, sino tres centrales nucleares de 1300 MW cada una en medio del desierto, usando para la refrigeración las aguas residuales (depuradas en la propia central) de la cercana Phoenix. Una imagen (satélite) vale más que mil palabras:
Centrales nucleares de Palo Verde, Arizona. Se puede adivinar que el escenario es digno de peli del Oeste.
Quien tenga más curiosidad puede ver el video que emitió la "franquicia" local de la Fox en Phoenix sobre la central y su curiosa solución de enfriamiento.
Así que cuando Zapatero vaya a visitar a Obama, le convendría hacer una excursión por Phoenix para ver con sus propios ojos cómo una nuclear puede funcionar en el desierto. Y ya de paso, por la cuenta que nos trae, podría imitar a su admirado Barack, que ha dicho claramente que cuenta con la nuclear para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones.
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domingo 28 de septiembre de 2008
[Libros] "Ojalá lo supiera", de Richard Feynman, y "Los porqués de un escriba filósofo", de Martin Gardner
Una visión muy cercana del gran Feynman, de la mano de la correspondencia que generó a lo largo de su vida, cuidadosamente seleccionada por su hija Michelle. Es un libro imprescindible para cualquier admirador de Feynman, aunque como introducción al personaje yo recomendaría empezar por "Está Ud. de broma, Sr. Feynman?" y "¿Qué te importa lo que piensen los demás?"
El libro contiene algunas cartas deliciosas, como la dedicada a su difunta mujer Arlene (aquí se puede escuchar una entrevista con su hija en la que habla del libro, incluyendo un fragmento de la carta en cuestión).
En otras muchas muestra su espíritu libre y su desprecio hacia la endogamia que caracteriza a las instituciones académicas. Es particularmente representativo al respecto el tira y afloja que mantuvo con la National Academy of Sciences, de la que llegó a dimitir.
Otro ejemplo de su poca querencia a las jerarquías lo dio al apostar con un amigo que nunca ocuparía un "puesto de responsabilidad", que él definía como uno en el que se dan órdenes a subordinados sin tener una idea muy clara de lo que implican. Ni que decir tiene que cumplió su palabra.
También podemos leer buena cantidad de las cartas con las que contestaba a gente corriente que le escribía, desde adolescentes con vocación por la ciencia en busca de consejo hasta inventores de móviles perpetuos.
En definitiva, un gran libro que permite asomarse a la vida de un gran hombre.
El segundo libro de hoy es de Martin Gardner, más conocido por los juegos matemáticos que publicaba en Scientific American.
Tiene un carácter muy personal y hacer honor a su título, como deja claro en su introducción (la más corta que he leído): "Este es un libro de ensayos sobre lo que creo y por qué"
Gardner aborda en cada capítulo un gran tema filosófico, exponiendo y argumentando sus propias opiniones sobre el mundo, la ciencia, la belleza, el Estado, los dioses, la fe, el mal, la inmortalidad...
A lo largo de sus páginas vamos descubriendo que Gardner es, entre otras cosas, realista, escéptico, socialdemócrata y teísta filosófico (cree en un Dios personal, pero no se identifica con ninguna de las religiones existentes). Se identifica especialmente con el pensamiento de Unamuno y de G.K. Chesterton, a los que cita frecuentemente.
Es un libro para leer despacio, saboreándolo, pues aunque se pueda discrepar de Gardner, no se puede dudar de que sus opiniones están argumentadas de forma clara y respetuosa. Me hizo recordar las ya lejanas clases de Filosofía, y es que hace pensar... quizá esa la mejor virtud que se le pueda pedir a un libro.
[Muchas gracias por el regalo Juan, espero poder corresponderte en breve ;-)]
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